Hace ya mucho tiempo dejamos la lectura a un lado

 

Lastimosamente es cierto, debo afirmar que la gran mayoría de nosotros no sabe leer. Pero no es para ofenderse, no estoy diciendo que seamos analfabetas, simplemente no sabemos interpretar lo que leemos. Hoy por hoy nos limitamos a descifrar los símbolos que están plasmados, ya sea en un papel o en un medio digital, pero no estamos haciendo un verdadero proceso de aprehensión, por lo tanto no estamos adquiriendo metaconocimiento.

Esto puede deberse a que confundimos la definición de habito (lector en este caso), que se entiende como una costumbre o practica adquirida por frecuencia o repetición de un acto; pero al referirme a habito lector no entro a definir si esto es por voluntad propia o ajena. Pues, se podría casi asegurar que en una universidad todos sus estudiantes tienen un habito lector, pues obviamente leen textos académicos, y le dedican una parte de su tiempo y atención a dicha tarea, le guste o no. Pero resulta que en la gran mayoría de veces esto lo hace es por necesidad, por la obligación que tiene de salir airoso de las materias cursadas; pero lo más seguro es que cuando esta obligatoriedad y necesidad desaparezcan, el lector deje a un lado esta tarea, ya que el estudio no le demanda seguir con el habito de lectura.

Este habito tiene que ver con las motivaciones, internas o externas de cada individuo (las primeras son mas solidas y duraderas). Puede que loa avances tecnológicos hayan influido en la disminución del tiempo dedicado a leer, ya que paradójicamente estos desarrollos en las telecomunicaciones sirven es para incomunicar a la gente, debido a todos esos accesorios y artilugios que desvían nuestra atención de lo que verdaderamente debemos conocer y hacer.

Ahí es donde entra a jugar un rol muy importante la escuela, ya que una de sus funciones es la de formar un habito lector en sus alumnos, y esto lo hace de alguna manera, con la limitaciones que la motivación y la voluntad de cada uno de los estudiantes se lo permite. Aunque claramente se ha demostrado que por obligación son muy pocos los estudiantes que logran adquirir un buen habito. Aquí se podría aplicar un fragmento del libro Siddhartha del autor Hermann Hesse, en donde un discípulo le pide al protagonista que habiendo llegado a la iluminación le diga cómo hacerlo, y Siddhartha le contesta que no puede, porque es un proceso que viene del interior y que tiene que vivir su propio proceso para llegar e ello; ya que al igual que un habito lector no se puede enseñar, pues es una decisión propia de cada individuo, lo único que se puede intentar es el tratar de difundirlo en los niños, para que tal vez ellos algún día lo adopten como uno de sus pasatiempos y más tarde pueda llegar a ser un método fácil y divertido para obtener el conocimiento.